Escultura de Krishna bailando sobre la serpiente Kaliya.
Peso: 545 gramos.
Medidas: 16 cm.
Esta figura de latón es un tema icónico en la mitología hindú, especialmente en las tradiciones que giran en torno a Krishna, una de las deidades más importantes.
La historia de Kaliya (o Kalinga) es un relato del Bhagavata Purana, un texto sagrado del hinduismo. Se cuenta que Kaliya era una serpiente de muchas cabezas que vivía en el río Yamuna, en la región de Vrindavan. Su veneno era tan potente que contaminó el agua, matando a la vida vegetal y animal, y envenenando a los habitantes del pueblo.
Cuando Krishna, aún de niño, vio el sufrimiento de la gente, saltó a las aguas contaminadas para enfrentar a la serpiente. Krishna subió sobre las múltiples cabezas de la serpiente y comenzó a bailar sobre ellas, ejerciendo su peso divino y su poder para someter a la criatura. Kaliya, derrotada y exhausta, finalmente se rindió y prometió abandonar el río para siempre, permitiendo que las aguas volvieran a ser puras y seguras.
La figura está representada con una pierna levantada, como si estuviera danzando con gracia y ligereza sobre la cabeza de la serpiente. Esta pose no solo denota el baile, sino que también simboliza la victoria del bien sobre el mal.
La serpiente se muestra con sus múltiples capuchas desplegadas, sirviendo de base para la figura de Krishna. La forma en que el cuerpo de la serpiente se eleva y envuelve a Krishna simboliza la lucha y la sumisión de Kaliya.
Esta estatua no es solo una pieza decorativa, sino también un poderoso símbolo religioso y cultural que representa la victoria del orden (dharma) sobre el caos y el mal. Es una pieza que narra una de las historias más queridas de la infancia de Krishna.